13 de Julio 1986 Camila Cerca de las seis de la tarde cuando estuvimos libres, Isaac y yo nos sentamos junto a mis amigos. Yo tenía un poco de frío porque acababa de ducharme y el viento de noche me hacía temblar. Escuchamos a Dominic quejarse por dos horas, no dejó de maldecir a Nicolás (así me enteré que se llamaba el susodicho) y a Natalie. En ese momento el padre me mandó a llamar a mí y a Dominic con una compañera para que fuésemos con otros chicos a ayudarlo con unas tareas. Sabía que me iba a demorar, ese hombre es extremadamente lento y cada vez que habla, me dan ganas de cortarme las venas por el aburrimiento. -¿A qué hora quieres que regrese? – Le pregunté a Isaac al oído. - A las diez, ¿te parece? – Preguntó y asentí. – Te diría que antes, pero ya sabemos cómo es el padre…

