14 de abril 1986 Camila. Carta 4 Una media hora después, Dominic cayó rendido en el mueble de la sala y no hubo poder humano que lo hiciera despertar, nos tocó cargarlo hasta la cama y el malnacido pesaba como ochenta kilos. ¿Dónde esconde tanto peso? ¿El cabello le pesa? Luego entré a la habitación de Isaac, él se había acostado ya y lo miré. Estaba bocabajo y se había quitado los zapatos y los jeans, también la camisa. Se había puesto unos pantalones de dormir y una camiseta sencilla. Podría haberme quedado mirándolo toda la noche, toda la vida. Yo tenía claro desde hace mucho que estaba enamorado de él, ¿pero era posible estarlo más cada día? Me quité los zapatos y me acosté a su lado. La cama era bastante amplia, por eso me dijo que durmiera con él y no en la sala. Puedes creer est

