Un incómodo silencio se instaló entre ambos, Deneb jugueteaba con su pastel de fresas mientras que Harry revolvía incansablemente su café. Ninguno se atrevía a iniciar la conversación, sin embargo él decidió romper el hielo. Fijó su mirada en Deneb, la no notaba cansada y abatida, de igual modo notó que no había tocado su comida en ningún momento y a pesar de no ser cercanos notó que la rubia estaba sufriendo. — ¿Pasó algo? No lo sé, te noto diferente y realmente me preocupa verte tan mal... Sé que no somos amigos y que prácticamente durante toda nuestra vida nos consideramos enemigos, pero creo que tienes razón y debo madurar, no tiene sentido mantener una enemistad de cuando éramos niños. —le dedicó una pequeña sonrisa para luego beber de su café. — ¡El gran Harry Jones está preocupado

