El interior de la camioneta, se vuelve pequeña y muy caliente, sobre todo, por nuestros cuerpos buscando con desespero el clamor de los deseos, o quizá para nublar algunos pensamientos, que logran arremeter al corazón más noble, siendo el del Cazador. Mismo, que arranca la tanga de mi piel, dejándome una sensación exquisita luego de un mohín por el ardor excitante. Sus labios no se detienen de besar los míos con desespero. Aprieta mis pechos, posándome encima de él, abro mis piernas, para sentir sus dedos, estimular mí humedad. Busca algo con vehemencia, y es; rememorar mi orgasmo encima de él, sin escrúpulos o algún tipo de pudor. Introduzco mis dedos en su cuero cabelludo, halándolo al sentir cómo mi clítoris se hincha, jadeo por eso en sus labios, moviendo mi cadera en busca de más fr

