Tomo una bocanada de aire, tragándome el nudo que comienza a formarse por las emociones acumuladas en mi interior, y es que estoy cansada de llorar. ─Madre…creo que no es el momento ─digo, queriendo sopesar toda la situación. Los ojos se ella se notan muy arrepentidos. ─Lo siento tanto, Raquel, me cegué, por todo. Por el estatus, el qué dirán, arruiné a mi familia ─suelta, junto a un sollozo que eriza mi piel. No es secreto, que para muchos hijos, es doloroso ver a sus madres de esta manera, pero, aún es muy reciente. ─No te tengo qué perdonar, madre. Pero de mí, no verás el amor que tanto te supliqué por darte. Ya que quería recibir un poco del tuyo como madre...espero que ahora, cómo has abierto los ojos, puedas cambiar y ser una verdadera mamá para mí. No mi enemigo, que siempre d

