Llego hasta él, arrodillándome, para posar mis manos en su rostro. Él esboza una sonrisa de ebriedad. ─Que linda eres ─dice, junto a un hipo. El corazón se me estruja por verlo así. ─¿Cuánto bebiste? ─Cuestiono, pensando que ha sido mucho. Logan encoje los hombros, sin saber responderme─. No deberías de hacerte esto ─murmuro, ayudándole a levantarlo. Él se apoya de la cama, colocándose lo más erguido que puede. La botella, se resbala de su mano, esta cae en la alfombra, derramando lo que quedaba de licor. ─Las imágenes se repiten en mi mente, cada vez más…perturbadas ─menciona, sabiendo lo que está sufriendo. Dejo salir un suspiro, llevándolo hacia el baño. ─Tendremos más ayuda, tienes que seguir yendo a las sesiones con el terapeuta. E ir al grupo de alcohólicos anónimos…sé que ju

