«Al cumplir el dos meses y medio de gestación, con una sensación extraña recorriendo todo mi cuerpo, me levanto de la cama y camino hacia la cocina a buscar algo, un no sé qué, que despierta en mi interior un deseo de comer. Las náuseas matutinas no han disminuido, pero ahora me asaltan estos antojos inesperados a todas horas del día, como si el pequeño ser que crece dentro de mí tuviera su propio criterio gastronómico que yo apenas comienzo a descifrar. —¿Tienes antojos de algo específico? —su voz profunda y serena me sorprende por completo desde la entrada, provocando que mi pecho se acelere instantáneamente, y produciendo extraños aleteos en mi vientre, como si miles de mariposas revolotearan dentro de mí al escuchar ese timbre particular que reconocería entre millones de voces. Me

