Estoy en shock, pues esto no ocurre todos los días, menos en la vida real, donde la realidad suele ser mucho más predecible y monótona que estas situaciones tan intensas y desconcertantes. Siento que estoy viviendo en una telenovela, de esos dramas intensos donde el destino conspira para que dos almas se encuentren en circunstancias extraordinarias y dolorosas. Tejiendo una red de coincidencias que parecen imposibles, pero que terminan formando un tapiz de emociones y revelaciones impactantes que cambian todo lo que creía sobre mi vida y las personas que me rodean. Me alejo de Adrián, me levanto del sillón cama con el corazón latiendo desbocadamente en mi pecho y empiezo a caminar sumida en los pensamientos que se arremolinan en mi mente como hojas secas en un vendaval de otoño. En r

