Richard. Terminé de lamer la piel donde Agnese había dejado su jugo hace solo unos segundos. Mi gemelo y yo aprovechamos la oportunidad de estar con nuestras mujeres. No había mejor sensación que la satisfacción de estar con tu pareja y tu gemelo a la vez. Sin embargo, como era de esperarse, mis demás hermanos llegaron justo al final y no habían dejado de observar el espectáculo. —Umm —Patrick se alejó de Ágata, con una sonrisa de pura complacencia. —Delicioso —Hice lo mismo con Agnese. Nuestras gemelas tenían los ojos cerrados, con la respiración agitada, el cabello hecho un lío seductor y esas hermosas mejillas rojizas que las hacían ver más deseables que nunca. —¿Cansadas? —Preguntó mi gemelo, con una voz suave. —Mucho —Ágata se acomodó, atrayendo a Agnese a su cuerpo bajo las man

