–Hermana Valentina –habló Eva llamándome la atención, ya que estaba mirando atentamente lo que había sucedido entre Juliana y Camila. –¿Qué sucede, Eva? – pregunte. –Esta es la hoja de labores de las novicias, querías que la vieras antes de que se las muestre a ellas – comentó Eva con tono serio entregándome la hoja. Me pregunté el porqué había tenido tanta insistencia para mostrármela, pero al leerla lo descubrí. –Hay un error – advertí antes de que Eva se fuera. –No, no lo hay – respondió ella, deteniendo su paso hacia el comedor y luego reanudándolo. Caminé tras ella, ambas entramos a la cocina donde teníamos un poco más de privacidad y aproveché aquello para continuar con la conversación. –Hermana Eva, la novicia Juliana tiene el triple de los turnos de limpieza y algunas de sus

