NARRA VALENTINA. Desperté muy temprano en la mañana, tan solo porque quería observarla. Había dormido plácidamente toda la noche y sé que fue por ella. Gracias a ella no tuve una sola pesadilla, no me levanté en la madrugada como solía hacerlo con miles de preguntas y malos recuerdos en mi mente. Al fin pude despertar sin sentir que la tristeza me abrazaba desde temprano, ya que ahora eran los brazos de aquella novicia los que me protegían de todos los males y eso se sentía tan bien. Moví mi cuerpo unos centímetros más hacia su dirección, solo para quedar mucho más cerca de ella. Tanto que mi rostro casi se rozaba con el suyo, mi mano fue a tocar aquello que deseaba más que nada ahora mismo, sus labios. Estos estaban secos al igual que los míos, deseaba besarla, su pierna se ubicó en m

