Nada va a cambiar.

2019 Words

NARRA VALENTINA. El auto del convento estaba estacionado esperándonos en la entrada de la casa de Juliana y luego de una larga despedida nos dirigimos a él, desvié mi mirada hacia ella, sus ojos se veían muchos más apagados que esta mañana. Recordé el modo en la que me abrazó al despertar, se aferraba a mí con todas sus fuerzas y yo lo hacía de igual forma, recordé como me pidió casi en un ruego que nos quedemos al menos un día más, pero aun cuando aquel lugar era todo un paraíso no podía quedarme, no podía imaginarme día tras día en aquel lugar tan lejano a mí, sé que tal vez seré bienvenida un día, o dos pero no más que eso. ¿Cómo podía pretender soñar con algo tan ilógico como eso?. Jamás podría permitirme esa vida de paz y absoluta felicidad, no está, no era mi casa, mi hogar es el co

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