Selena salió muy temprano a su casa, todo estaba llena de polvo y desarreglado, a ella no le importó, tenía los ojos hinchados de tanto llorar, porque si había algo que le doliera en el alma, era el rechazo de Alberto, nunca había amado a alguien como a éste hombre. Por él estaba dispuesta a hacer locuras, hasta entregarle a su propia hija, con tal de que no se fuera lejos de ella, pero Alberto siempre tan arrogante a la hora de tratarla, además de acostarse con cualquier otra y no darle el lugar que ella sentía que se merecía. Fue directo a su habitación, abrió una gaveta y sacó lo único que necesitaba para solucionar su problema, se miró al espejo y la imagen que vió reflejada era sombría y llena de enojo, las líneas de expresión alrededor de sus ojos esa mañana particularmente esta

