No era un árbol común y corriente, todo lo contrario era un árbol lleno de corazón en medio de un campo verdoso, definitivamente era un cuadro muy detallado que me encantó, sobretodo por la firma que decía: Kimberly. —¿Que te parece? — pregunta con tono bajo, haciendo que lo miré con suma ternura, era realmente bello y estaba maravillada con dicho cuadro. —Esta hermoso — mi respuesta lo hace sonreír mostrandome una profunda felicidad, por alguna razón este cuadro se me hacía tan familiar, pero entendía elas razones. —Lo hice para tí, pensando en aquellos comentarios que de niña decias — dijo acercándose a mí para darme un abrazo que correspondí con el mismo anheló que él tenía, tratando de recordar un poco mi ninez. —Gracias— susurré en su pecho recordando claramente de dónde se me hac

