Todo iba bien enserio, hasta que una noche mí querido amigo y su mujer amiga mía también, hicieron de hecho pidieron algo que hace mucho tiempo no se pedía en las manadas, de hacho había que pedirle permiso al Rey, y era algo muy raro si el te respondía más si eras un humano, entonces el me miró y miro a mí esposo. -Bruno: quiero pedir aquí, está noche si tu mí Reyna y tu mí rey me dejas pertenecer a su mundo, quiero ser uno de USTEDES!-estaba de rodillas. Mí cara no sabría explicarla, era emoción alegría, miedo, pero sobre todo, orgullo. Me miró con mí esposo y solo el y yo nos miramos y con una sola mirada ya sabíamos lo que íbamos a responder. -Nicolas: amigo! Levántate, tu ni tu mujer tienen que hacer eso, porque somos familia, y si tu deseo es ser uno de nosotros, para mí será un

