CAPÍTULO CINCO Emmeline se abrió paso a través del campo, siguiendo las filas de maíz hacia el este. Los tallos de maíz se elevaban muy por encima de su cabeza, aunque ofrecían poca protección del sol que se elevaba rápidamente frente a ella. Caminó penosamente por la hilera, las plantas crujían secamente mientras pasaba. Sin embargo, no podía evitar maravillarse de ellas. Parecía que no había pasado mucho tiempo desde que había llegado la primavera, y ella y sus padres se levantaban en las mañanas aún frescas para arar los campos. Ella y madre con Cheval, y padre con Jacques, removiendo la tierra fértil para prepararla para estas mismas plantas. ¿Pero hace cuánto tiempo sembraron esa cosecha? Parecía como si fuera hace solo un día que estaba trabajando en cada hilera, poniendo semillas

