Brandon desvió la mirada. —Es probable que no le encontrara ningún sentido. O quizás sea una coincidencia. Nicolás dudó, temiendo hacer la pregunta que le rondaba la cabeza. —¿Quién... quién crees que lo hizo, Brandon? Brandon suspiró. —Es difícil decirlo. Podría haber sido cualquiera. No saquemos conclusiones precipitadas todavía. La mirada de Nicolás bajó hacia la bolsa que descansaba inocentemente a sus pies. Sebastián le había dado exactamente el mismo consejo. Pero era imposible que su mente no se llenara de preocupación. Con cada minuto que pasaba, existía la posibilidad de que Silvia cayera en un peligro aún mayor. Su corazón se endureció. No esperaría a que las pistas se presentaran. Saldría a buscarlas, sin escatimar esfuerzos en su búsqueda para descubrir qué le había sucedido

