Matt Isabella iba de lo más alegre por delante mía, abriendo las puertas sin casi hacer esfuerzo, solo las empujaba un poco y se abrían, al menos lo suficiente para poder pasar una persona y empujar las cosas que estuvieran en medio. —Puedes ayudar—se quejó parándose en el pasillo. —Si no corrieras, lo haría—me dejó claro. Ella me miró. —No me gusta este lugar—aviso. Era verdad que las telarañas y la poca luz que entraban por las ventanas llenas de polvo daban un estilo tétrico al sótano, un estilo de mazmorras más que de otra cosa y era normal tener algo de miedo pero no creo en las historias de fantasmas. Di un paso para acercarme a ella. —Tranquila—le dije y pase mi mano por su pelo—Si fuera peligroso, Chiqui no nos hubiera dejado aquí—comente para tranquilizarla. Ella me miró

