Capítulo 5

2270 Words
Después de pensar en aquello que le había pasado, lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas, ella seguía dolida aunque nunca lo demostraba, ella aunque decía que no se estaba enamorando de Jeremy, tal vez si sentía algún tipo de sentimientos por el hecho que le dolió de gran manera la crueldad y la traición con la que aquel chico le había tratado, ella se había ilusionado de gran manera. Cielo intentaba llorar en silencio, pero le era imposible ya que el vecino de al lado la estaba escuchando, el error de aquella joven fue el no cerrar la cortina de su habitación por qué Jhon la empezó a observar, aquel joven no sabia en realidad lo que estaba pasando, pero aún así él quería decirle que se callara, pero a la vez no lo quería hacer, así que solo la observo por un momento, hasta que Cielo se dió cuenta de que alguien la estaba observando. Aquella joven y aún con los ojos llorosos volteó a ver de repente y se pudo dar cuenta de que la mirada de Jhon estaba puesta sobre ella, este chico se empezó a poner nervioso por el hecho de que había sido descubierto. — Pe perdón — se limito a decir Jhon avergonzado. Cielo abrió la ventana para poder gritarle. — No tienes por qué espiar a las demás personas, los hombres, ellos son todos iguales — dijo de repente aquella joven para luego cerrar con fuerza y enojo la ventana, pero está vez cerrando las cortinas. Cielo se empezó a limpiar las lágrimas, ella ya no quería sufrir por lo que había recordado, pero le costaba, además de que había sido humillada. Pero recordaba muy bien que desde aquel día, aquel chico no se había vuelto a presentar a clases y luego se enteró de que este se había cambiado de escuela, ella pensó que tal vez él ya no quería toparse con la chica a la que mucho daño le había hecho o simplemente ya lo llevaba planeando desde hacía mucho tiempo. Cielo se acostó en la cama mirando por unos minutos al techo, con su celular a un lado de ella. De repente su celular sonó, indicando que un mensaje había llegado, aquella joven se sentó extrañada por el hecho de que no esperaba ningún mensaje, tomo de inmediato su celular y miro por la barra de arriba. “Se te agrego a un grupo" decía la leyenda de este. — Vaya, Leonor ya creo el grupo— dijo Cielo mientras entraba al chat y lo empezaba a revisar. A Cielo se le hizo fácil indentificar quién era quién por el hecho de que a Leonor ya la tenía agregada y los gemelos tenían su nombre a un lado. “Chicos hola" envío Leonor con una carita sonriente. “A ¿Qué hora haremos la tarea?" envío Jhon con una carita dónde rodaba los ojos. “Este día será muy divertido" dijo de repente Jared. “Bueno, veo que todos están aquí" puso de repente Cielo. Aquellos chicos después de presentarse ya se estaban poniendo de acuerdo de a qué hora irían para poder empezar con su trabajo escolar. “¿Les parece a las 4?" preguntó de repente Leonor a lo que todos accedieron, todos habían quedado de ir al parque de diversiones a esa hora. El tiempo paso y solo faltaba una hora para las 4 y todos tenían que darse prisa. Cielo se apresuró a alistar, pensaba que el parque de atracciones la podría ayudar a olvidarse de todo de lo que se había acordado. La hora paso y alguien toco al timbre de la casa de Cielo. —¡Te buscan cariño!— dió un gran grito la madre de Cielo. Aquella chica se mostraba confundida por el hecho de que no esperaba a nadie a esa hora. Cielo se apresuró después de estar lista y bajo las escaleras a toda prisa, pero de repente aquella chica se paró en seco, eran los gemelos. — ¿Qué hacen aquí?— preguntó Cielo mientras seguía bajando las escaleras. — Es para que no vayas sola — dijo Jared con una gran sonrisa. — No quiero ir con ustedes, pueden ir primero — dijo Cielo de repente. — Deberías ser un poco más agradecida, todavía que me trae mi hermano sin yo querer y te pones en ese plan, en serio que eres increíble— dijo de repente Jhon para luego rodar los ojos. Cielo se sorprendió, pero de repente cambio su rostro a uno de seriedad. — No me importa lo que digas — dijo Cielo para luego tragar saliva — ya me voy mami — le dijo a su madre que se encontraba en la cocina. Cielo salió de repente y cerro la puerta tras su salida. — Déjanos acompañarte — dijo de repente Jared quien la estaba siguiendo. Cielo se volteó de repente. — Ustedes sigan caminando a unos pasos atrás de mi — dijo de repente Cielo para luego seguir su camino sin dejar que Jared pudiera decir palabra alguna. Entre aquellos chicos hubo un silencio incómodo, nadie se decía palabra alguna. Hasta que después de tanto caminar, por fin habían llegado al parque de diversiones, Leonor a lo lejos los empezó a saludar, Cielo hizo una gran sonrisa y corrió al lado de su amiga. — ¿Viniste con los gemelos ?— preguntó Leonor muy alegre. — ¿Ellos?— los señalo Cielo — es obvio que no — dijo con seriedad. Los gemelos muy rápidamente se acercaron a ambas chicas. — ¿A dónde vamos primero?— pregunto de repente Jared con una gran sonrisa. — A la rueda de la fortuna— dijo Leonor mientras lo señalaba. Todos asintieron y a toda prisa se dirigieron a la rueda de la fortuna, pero en el transcurso, muchas chicas se acercaron a los gemelos empujando a Leonor y a Cielo. — Bueno, creo que tendremos que hacer el trabajo solas, los chicos todos son iguales — dijo de repente Cielo con mucho enojo, ella catalogaba a todos los chicos que eran como Jeremy. — Cariño, no porque te hayan herido hace tiempo, no significa que todos los chicos sean iguales, encontrarás al indicado y yo lo sé, sabes que siempre estaré para apoyarte — dijo Leonor dándole un gran abrazo a su amiga. — Yo también te apoyaré en todo, eres mi mejor amiga y nunca te dejare cuando más lo necesites — dijo Cielo mientras le regresaba el abrazo y después de este conmovedor momento, se separaron. Ambas chicas empezaron a caminar y después de un par de minutos, ya se encontraban a unos pasos de la rueda de la fortuna. De repente los gemelos llegaron corriendo. — Por fin pude liberarme de ellas, solo tuve que invitarlas a una cita después de que terminemos los juegos — dijo de repente Jared mientras se acomodaba un poco el cabello. — Vamos a apresurarnos, tenemos que terminar el trabajo — dijo de repente Cielo ignorando lo que su compañero había dicho. Cielo se sentó primero y se abrochó el cinturón, esperando que su amiga se sentará a su lado. Leonor se hizo a un lado y Jared se estaba a punto de sentar junto a Cielo. — Tu vienes conmigo — dijo de repente Leonor mientras lo tomaba del brazo. — ¡Leonor!— dió un gran grito lleno de enojo Cielo. — Bueno, no me queda más opción— se alzó de hombros Jhon y se sentó a su lado. — Hay muchas personas y justamente me tuve que sentar contigo — se empezó a lamentar Cielo. — Ni creas que está idea me agrada, yo tampoco quisiera sentarme junto a una chica como tú— dijo de inmediato Jhon y después se abrochó el cinturón. Todos estaban listos y preparados para empezar con su recorrido. La rueda de la fortuna empezó a dar vuelta tras vuelta, hasta que hubo un punto en el cual el serio Jhon decidió hablar. — ¿Por qué piensas que todos los hombres somos iguales?— preguntó Jhon de repente sin voltear a verla. Cielo se sorprendió con esta pregunta por lo cual lo volteó a ver de repente para luego estar cabizbaja. — Es algo muy personal de lo cual no quiero hablar — se limito a decir Cielo, aquella chica no quería que se rieran o que le tuvieran lastima. — Oh entiendo — se limito a decir Jhon. De pronto la rueda de la fortuna se detuvo. Persona tras persona iban bajando de la rueda de la fortuna, aquel viaje había sido grandioso. Los cuatro chicos sacaron las libretas y lapiceros que llevaban dentro de sus mochilas y empezaron a anotar lo que habían sentido y cosas así. “Me dan miedo las alturas, pero intenté que no se notará, no quería verme como un miedoso" escribió Jhon. “Me sentí un poco extraña, no suelo estar en un juego a solas con un chico" escribió Cielo. “Leonor es muy graciosa" escribió Jared. “Jared es muy agradable" escribió de repente Leonor. Después de haber anotado todo, guardaron sus cosas y estaban dispuestos a seguir con el siguiente juego. —¿Vamos al carrusel ?— pregunto con emoción Jared. Todos accedieron puesto que tenían que recorrer todos los juegos sin importar el orden en los que estos fueran recorridos. Los cuatro chicos se subieron cada uno en un personaje diferente. El juego empezó, todos los chicos se sintieron tranquilos en este, Cielo fue la más feliz por el simple hecho de que no lo tenía que compartir con nadie. Después de todo, bajaron y empezaron a anotar sus emociones entre otras cosas. Muy rápidamente todos coincidieron en un juego, mejor dicho, casi todos. — ¡La montaña rusa!— dijeron Jared y Leonor al mismo tiempo con emoción. —La montaña rusa— dijeron Jhon y Cielo al mismo tiempo sin emoción alguna. Se podía notar que estaban asustados. — Descartemos ese juego— dijo de inmediato Cielo. — No seas aguafiestas, además de que tenemos que subirnos a todos, sin excepción alguna — dijo de repente Leonor mientras jalaba de la mano a su mejor amiga. — Yo los esperaré aquí— dijo de repente Jhon con seriedad. Jared miro a su hermano de repente y sin decir palabra alguna lo llevo de repente a la montaña rusa. Los cuatro chicos ya se encontraban al frente de esta gran montaña rusa. Jhon y Cielo tragaron saliva, parecía que ambos chicos estaban compartiendo algo en común, lo cual era el miedo por aquel gran juego mecánico. —Vamos juntas— le pidió Cielo a su amiga, la cual accedió muy feliz. Cielo se sentó primero y con ansias esperaba a que su amiga se sentará a su lado, lo cual hizo, ambas chicas se subieron juntas y ambos chicos se subieron adelante de ellas, el encargado los aseguro muy bien y con todos preparados para el juego, este empezó de inmediato, el miedo no se hizo esperar y mucho menos los gritos. Cielo al igual que Jhon, estaban gritando aterrados, Leonor tomo de la mano a su amiga para que Cielo pudiera sentirse segura. — Tranquila, todo estará bien — le dijo Leonor con total tranquilidad. Cielo se empezó a sentir un poco más segura, su amiga siempre había estado a su lado y nunca la dejaba y estaba tan agradecida por tener una amiga la cual siempre le demostrará que la quería. Después de un largo recorrido el cual Jhon y Cielo sintieron que había sido por una eternidad, por fin había acabado. Al Cielo sentir que ya le habían quitado los seguros, aquella joven con rapidez y tapándose la boca se aparto de sus amigos y rápidamente se dirigió para devolver lo que había comido en su casa. Leonor corrió al lado de su amiga y le empezó a tallar la espalda. — Todo está bien, lo hiciste muy bien — dijo de repente Leonor intentando que su amiga se sintiera mejor. Después de devolver, Leonor le dió una servilleta a su amiga para que esta se pudiera limpiar la cara y sobre todo la boca, después de aquel incidente, ambas chicas decidieron dirigirse a dónde se encontraban Jhon y Jared. — ¿Todo está bien?— preguntó preocupado Jared. — Si, todo está bien — se limito a decir Cielo. Todos anotaron lo que vivieron en aquel aterrador juego, en el cual no querían volver a subir, al menos Cielo y Jhon no. Jhon no había devuelto su comida, pero si se sentía un poco mareado, pero no quería decir nada al respecto. Los cuatro jóvenes siguieron recorriendo juego tras juego y seguían anotando lo que habían pasado y fragmentos de lo que se podía sentir en cada uno de los juegos de aquel parque de diversiones, ahora tocaba la parte donde tendrían que hacerlo en un sola sola hoja o documento, al igual que escribirlo en un solo reporte. — ¿A qué casa vamos a terminar el trabajo?— preguntó de repente Leonor. — Si gustan a mi casa, mis padres no están y no habrá interrupciones— dijo de repente Jared. — Bueno nunca me pides mi opinión, pero está bien, si gustan que sea en nuestra casa no hay problema — dijo de repente Jhon cruzandose de brazos sin expresión alguna. — Por mi no hay problema — dijo Leonor con una gran sonrisa. Cielo solo se alzó de hombros, así que todos lo tomaron como un si por parte de aquella chica.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD