Una mujer no está escrita en braille. No necesitas tocarla para conocerla.
Estaba afirmada en un poste de luz esperando a Ashley, con un vestido n***o, ajustado en la parte de arriba y suelto por la parte de abajo; descotado que permite ver mis hombros.
Mis zapatos combinan a la perfección, mi pelo n***o lo tenía tomado en una cola, llevaba un abrigo delgado en las manos en caso de que lo necesite por si la noche se vuelve helada.
Pero al contrario, la noche era cálida y oscura, la poca luz que había era gracias a los focos que alumbraban el camino.
Ya han pasado aproximadamente treinta minutos desde que le avisé que estaría esperándola, según ella saldría de inmediato de su casa, si hubiera sido así hubiésemos llegado casi juntas.
No entendía por qué seguía esperándola, al final la casa de Freddy no quedaba tan lejos, calculando podría ser no más de tres o cuatro cuadras.
Aunque la noche está oscura y con poca iluminación, no se veía peligroso, pero al final de cuentas decidí esperarla, ya que mucho no conocía por aquí, y a decir verdad las casas eran muy parecidas y no son horas para tocar el timbre en varias casas equivocadamente, aunque igual no sería necesario porque las luces y la música delatarían de inmediato.
Son las 22.10 am.
Realmente no lo sabía, tenía el celular apagado en el bolsillo del abrigo, pues de este modo ahorraba las pocas barras de batería.
No había rastros de la amiga.
De lejos me pude percatar como se aproximaba un automóvil hacia mi dirección.
Al estacionarse pude ver que se trataba de un auto deportivo n***o, con llantas color rojo y vidrios paralizados, razón por la cual no podía ver su interior o quien andaba en él.
Mi postura se volvió rígida, pues no sabía de quién se trataba, ya que nunca había visto un coche de ese modelo.
Me calmé cuando vi que Ashley se bajaba del asiento del copiloto acercándose a mi lado.
-Te dije que iba llegando. -Dijo mientras me abrazaba, dándome un beso en la mejilla con brusquedad.
Mi amiga se ve estupenda, estaba usando un vestido dorado que se pegaba a su cuerpo, el vestido no alcanzaba a llegar a sus rodillas y su pelo rubio caía por sus hombros, y sus ojos verde esmeralda brillaban mucho más de lo normal.
Puse los ojos en blanco y cambié de tema. -¿Y ese Uber? ¿De dónde lo sacaste?
Le dije dando fin al abrazo enfocando mis ojos en el deportivo que parecía ser caro y del año.
-No es Uber tontita.
Y tenía razón, no era Uber; era Zicco Adam, su nuevo novio. De él mucho no sabía, Ash se ha vuelto muy reservada con su relación, pero sí recuerdo que me comentó que era un chico sencillo, que no pudo seguir estudiando porque no contaba con el dinero suficiente.
Quizás estoy pensando antes de tiempo, pero si el auto es de él, y él no tiene dinero... ¿Será robado?.
-Hola Emma. -Dijo Zicco mientras se bajaba del vehículo.
¿Sabe mi nombre?
-Hola. Respondí dejando ver una sonrisa cerrada en mi rostro.
Ahora que lo veo de frente, pude ver que es más alto que nosotras, usaba una chaqueta negra con capucha y sus pantalones eran unos Jean blancos.
Su cabello es corto y no puedo describir sus ojos porque lleva puesto unas gafas de sol.
¿GAFAS DE SOL? ¡EN SERIO!.
¿Por qué utilizar gafas de sol en la noche?. Cuando llegue a casa lo googlearé, quizás sirva para algo.
-Ashley me ha hablado bastante de ti, no te imaginas. -Dijo mientras abría el maletero dejando ver muchas bolsas negras dentro.
No podía creerlo, esas bolsas están llenas de botellas de alcohol.
El problema es que teníamos que caminar con eso en la mano y me imagino cuanto debe de pesar.
-¿Todo eso te piensas tomar? -Dije mirando a Ash con asombro.
-¡Nos pensamos tomar amiga! - Me corrigió. -Todo lo mío es tuyo. Haciéndome un guiño. -Menos Zicco, obvio. - Terminó diciendo mientras dejaba salir una risita.
Ayudé a bajar las últimas dos bolsas del maletero, eran un total de seis, con cuadro o cinco botellas en cada una de las bolsas.
Freddy iba a dar una gran fiesta, y supongo que Ash compro mucho para que no falte.
Zicco se despide de mí con un beso en la mejilla, luego se acerca a Ash para despedirse con un beso en los labios...Apasionado... muy apasionado.
-Puaf. - Hice arcadas, colocando el dedo dentro de mi boca y sacando la lengua.
Creo que mi actuación fue un éxito pues dejaron de besarse y cada uno siguió su camino, Ash a mi lado y Zicco directo a su auto.
El deportivo comenzó a avanzar viéndose cada vez más lejos hasta desaparecer.
Era mi momento de atacar:
-¿Así que humilde el muchacho? - le pregunté mientras recogíamos las bolsas.
Las bolsas pesaban ¡Atroz!, estoy convencida de que Ash quiere emborrachar a todos para robarles el dinero y las joyas para luego escaparse con "El Lauchon y su deportivo".
-¿Se ganó la lotería?.
-¿Me estás preguntando o me estás diciendo?. - la miré confundida mientras caminábamos.
El aire seguía tibio, y faltaba una cuadra y media para llegar, ahora el problema ya no era el peso de las botellas, el problema era que las bolsas eran muy delgadas y podrían caerse.
-¿Ambas?.
-Te hablo en serio Ashley. - le dije molesta.
Yo le estaba hablando seriamente, en realidad me gustaría saber con quién está saliendo mi amiga, y más curiosidad me daba cuando no me contaba nada, y más ahora que aparece así todo millonario.
¿O quizás siempre fue así, y Ashley me mintió?.
Paramos en seco, soltamos las bolsas y nos miramos a los ojos.
-Te lo contaré, te lo prometo. -dijo juntando sus manos en forma de rezo.
- Más tarde, te diré todo.
-Pero Ash - Proteste dejando salir un suspiro.
- Vamos a divertirnos y pasarlo bien.-- dijo con una sonrisa en sus labios.
Tendré que conformarme con esperar, pero no puedo negras que me muero de intriga.
Recogimos las bolsas y comenzamos a caminar, al llegar a la calle principal doblamos a la izquierda buscando el 3190.
Nos imaginamos que no sería necesario buscar el número de casa, ya que se suponía que era una gran fiesta y me imaginaba mucha gente en el patio delantero, luces de colores iluminando el cielo, música electrónica por toda la cuadra.
Pero "la gran fiesta" no existía.
No había nada de lo que me imaginé - ¡Publicidad engañosa!--
Vi como Ash, quien caminaba unos pasos delante de mí, se detiene dejando las bolsas en el suelo, girándose hacia mí.
Veo que su rostro no es nada amigable.
-¿Quién te dijo que había fiesta?. Su tono era firme y ronco.
- Ricky... dije silenciosamente. -Ahora lo llamo.--
Solté las bolsas y saqué mi celular del abrigo.
No quería mirar a Ash, pero no lo pude evitar.
Me imaginé que estaría nerviosa, angustiada pero me equivoqué.
Tenía sus ojos clavados en mí, me imaginaba unas llamas intensas en sus pupilas.
En su cara era obvio el enfado.
Tiene que entender que no es mi culpa, a mí nadie me avisó que la fiesta se cancelaba.
-¡Qué esperas! .. ¡Marca ya! - Me dijo con el ceño fruncido, dando golpecitos en el suelo con sus tacos y levantando las manos.
-Está prendiendo, calma -dije volviendo mis ojos a la luminosa pantalla.
Y prendió... por fin.
Estaba dispuesta a marcar el número de Ricky de forma inmediata, pero una notificación me llamó la atención.
En realidad no uno sino que dos.
Espera... no dos sino que ¿doce?
Tenía llamadas perdidas y mensajes no leídos de Freddy y Ricky.
Con rapidez abrí el chat de Ricky y leí su mensaje.
¡Joder!.
¡Tragarme tierra!
El mensaje fue hace 3 horas y decía: "Emma se cambia la dirección..." tenía la esperanza de que quedara cerca, pero no fue así.
La dirección quedaba a 30 minutos de aquí. Solo en auto.
¿Y ahora cómo le explico que la fiesta queda al otro lado?.
..... ♡ .....
Estábamos en el patio delantero de la casa de Freddy, viendo pasar los vehículos de los vecinos, quienes nos miran extrañados.
Mientras no llamen a la policía, está todo bien.
Ash no se tomó muy bien la noticia, estaba con su cara larga, moviendo sus ojos de los vehículos a sus zapatos y viceversa.
No me miraba.
-En serio, lo siento.- le dije mirando el cielo.
-No te preocupes. - Me dijo dejando salir un suspiro - Sé que eres torpe amiga, pero igual te amo.
No pude evitar mirarla, cerrando mis ojos y arrugando las cejas, para que entienda mi molestia, pero ella no dude en reírse.
Por un momento nos quedamos en silencio, pero no era un silencio incómodo.
Suena un motor.
A toda prisa se dejó ver el deportivo n***o, quien se estaciona frente a nosotras bajando los vidrios.
-¿Las llevo Señoritas? -Dijo articulando una sonrisa torcida.
Pensé que me encontraría con Zicco, pero me llevé una gran sorpresa al ver que no era él.
Al contrario, era un chico atractivo, sus ojos marrones brillaban, aún más que los de Ash.
Se bajó del vehículo, para abrir las puertas traseras y acercarse a nosotras.
-¡Por fin!- dijo Ash exageradamente. -ahora veo lo que aguantas Emma cuando me esperas.- Continuó mientras agarraba sus bolsas de botellas y se dirigía al coche.
-Hola, Lucas Jackson. -Dijo extendiéndome la mano de forma amistosa.
-Hola, Emma Miller. -Le respondí dándole la mano y dejando salir una sonrisa haciendo que se me formen margaritas.
Me ayudó a llevar las bolsas al deportivo y dejarlas en el maletero.
Ash ya se encontraba sentada dentro con los brazos cruzados.
Antes de subir al automóvil siento una respiración suave en mi oído que provoca que mi cuerpo tiemble.
-Hermosa sonrisa Emma Miller.- Me susurra.