Mi mayor temor era enfrentar algún día a Thomas cuando quisiera reclamar cualquier derecho sobre nuestros hijos, era todo más fácil cuando pensaba que no los deseaba, que le hice un favor cuando lo deje irse, cuando me divorcie ahora aquí estamos, en mi casa, mi cocina a un paso de nuestros hijos sin saber que decirle. - Thomas, yo...ay no se ni como empezar. - ¿Como empezar?, no se; tal vez diciendome ¡¿como demonios tienes dos hijos que se supone que perdistes?!.- Thomas alza la voz y sus ojos son dos llamas de fuego. - Yo... - ¡Tú, si tú!. Como un demonio Valería, explicarme porque aun pienso que estoy en una pesadilla. - ¿Piensas que es una pesadilla tener hijos?,¿te molesta?. - Me ve a los ojos y se que no debi decir eso. -¡No!, no vengas a cambiar todo a tú favor, por supuesto

