Había pasado casi un mes de la llegada de Mía a la casa de Pupe y Lucas. Pese al pedido de Lucas, Tony no pudo con su genio y fue hasta la casa donde le fue negada la entrada reiteradamente. Entonces le gritó como un loco, para que lo escuchara. -Mia por favor, dame otra oportunidad yo te amo, fui un imbécil- Y otras cosas parecidas, fueron las que dijo. Un día Pupe y Martha lo observaban por la ventana. -Aunque metió la pata no se da por vencido no?- murmuró Pupe. -Si bien entiendo el enojo de Mía no es un poco sobredimensionado?- pregunto Pupe Fue Mía quien le respondió. Bajaba por las escaleras. -Se llamaba Mary Sue...era mi compañera de cuarto y tan parecida a ti amiga...- Mía estaba en bata, había adelgazado varios kilos y se la veía más pequeña. Se acercó a espiar también

