-Ah pero si tenemos a la señorita Shariff, a que debo el honor de tu estimada presencia MÍA-
El Mia se lo dijo en italiano y por alguna razón eso excitaba terriblemente a Mia. 'Enfocate' pensó, 'recuerda el motivo por el que viniste'.
Ella se acercó al escritorio, las manos cruzadas en la espalda.
-Puedes tomar asiento- le dijo él haciendo un gesto con la mano.
-No, estoy bien así- le dijo las palabras saliendo agolpadas de su boca... De repente recordó el motivo por el que evitaba como la peste esa oficina y pese al aire acondicionado empezó a sentir calor y sus mejillas se pusieron rojas.
-Bien, ya sabes lo que dicen, si la montaña no va a Mahoma...- dicho lo cual Tony se levantó y se acercó hasta llegar a su lado.
'Como hace el muy maldito para lucir siempre como sacado de la revista Vogue'. Llevaba un traje italiano azul oscuro con rayas finas mas claras, con zapatos y cinturón de cuero n***o y una camisa blanca abierta que dejaba ver un poco de su piel y su bello haciendo un franco contraste con su bronceado. Su pelo color miel impecable y sus ojos azul grisáceo tan sagaces como siempre
Cuando estuvo junto a ella miro hacia abajo, vio como sus pequeños pezones se paraban y se sintió endurecer.
Se acercó a su cara y le dijo.
-Me parece o no estás usando brassier querida-
En ese momento Mia quiso que la tierra se la tragase y se maldijo por dentro por no haberselo puesto. La realidad era que tenía unas tetitas muy pequeñas, y la tira del corpiño le habia sacado un sarpullido y como llevaba siempre el blazer...por otro lado ella no era Pupe con ese pecho exuberante que su amiga tenía. Honestamente nadie le miraba las tetas a Mia pero ese maldito hombre notaba todo.
Pensó en decirle la verdad pero eligió mentirle.
-Perdon, se me olvidó- le dijo mientras intentaba cerrarse el blazer.
De repente Tony se sintió posesivo.
-Bueno que no se te olvide, no queremos que los huéspedes de distraigan viendo tu busto-
Mia estuvo a punto de largar una carcajada pero cuando lo miro vio que le hablaba completamente en serio. Pensó en decirle que no había ninguna chance de que eso pasara cuando el acotó.
-Aparte tenemos una política de vestimenta, que no se te olvide- la reprendió.
-No, claro que no JEFE..Disculpe, no se reiterará-
El hizo una inclinación de cabeza y metió las manos en sus bolsillos intentando disimular su erección.
-Y a qué debo el PLACER- dijo susurrándole cerca de su oído.
La piel de Mía se erizó. Cuerpo traicionero. Había veces cuando estaba con su jefe que se sentía como Eva siendo tentada por la serpiente en el paraíso. Podía incluso imaginarse a Tony Falcone enroscandosele y queriendo tentarla como la puta serpiente...trato de alejar ese pensamiento de su cabeza.
-Disculpe- carraspeo- Quería saber si era posible que mi madre viniera a visitarme y se quedara conmigo en la suite...-
-Interesante...- murmuró él
-Pp..erdon?- dijo ella.
-El acuerdo que habíamos hecho oportunamente incluía a Pupe, no a otro tipo de huéspedes- dijo él alzando una ceja.
-Claro, lo entiendo y por eso no he traído a nadie...-
El la interrumpió. -Le recuerdo señorita Shariff que no puede traer 'acompañantes' al hotel...no sería bien visto y...tampoco está permitido- aclaró. La realidad es que el no quería compartir a Mia con nadie. Hasta donde el sabía había un par de empleados que flirteaban con ella pero desde que trabajaba con el no se había involucrado con nadie.
Mía de repente se sintió ofendida, tenía ganas de cantarle tres o cuatro verdades.
-Yo a diferencia de UD. Si puedo contenerme en mi ámbito de trabajo- le recriminó..Ni bien termino de decírselo quiso haberse mordido la lengua, el era el jefe, podía hacer lo q le diera la maldita gana y ella solo una empleada.
-Veo que todavía no olvidas nuestro pequeño encuentro con Chiara- esta vez directamente le murmuró al oído...y le había pasado la lengua? maldita serpiente! que carajo!
Ella se tiró hacia atrás pero el la tomo por sus brazos.
-A veces me sorprende lo pequeña que eres, tienes el cuerpo de una niña podría alzarte con mucha facilidad- dijo en voz alta Tony. Mía no sabía si hablaba con ella o para si mismo.
De repente ese calor que se había estado acumulando sintio que se incrementaba, una gota de sudor cayó por su espalda.
-Cumplo años el 4 de Julio, hace mucho que no veo a mi madre, por favor-.
Sintió como el la soltó y se retiró. Volvió a sentarse a su sillon ejecutivo y Mía soltó un aliento que no había sido conciente de estar conteniendo.
Claro que el sabía perfectamente que el 4 de Julio cumplía años, podia recitar su ficha laboral de memoria...De hecho se había masturbado varias veces viendo su foto y cuando ella se mudó al hotel puso cámaras en su cuarto. A veces se sentia un pervertido pero no podía evitarlo. El podía tener a cualquier mujer que quisiera. Era joven, millonario, atractivo. Las mujeres caían a sus pies porque aparte era un atento caballero fuera y dentro de la cama, "un lord inglés pareces" le había dicho una vez una amiga con derechos, con la que al igual que como con Chiara, de vez en cuando compartía su cama. Pero últimamente todo lo que podía hacer era espiar a Mía y masturbarse. Ya conocía cada recoveco de su cuerpo pero quería tenerla debajo suyo en su cama.
Ella aún esperaba su respuesta.
-Si, no hay problema- dictaminó.
-Gracias señor- Mía agachó la cabeza se dió vuelta y se estaba retirando cuando...
-Mia?-
-Si?- volteó a mirarlo.
-Pero sabes que todo tiene un precio no?-
El sonrió. Maldita serpiente tentadora...
Mía no contestó y salió rápidamente, como la última vez que había estado en su oficina. Cómo si la persiguiera el mismísimo Lucifer en persona.