Capitulo 1. Donde se come no se caga

983 Words
Desde el episodio donde había encontrado a su jefe, Tony Falcone con una mujer mamandosela entre las piernas, Mia evitaba la oficina de su jefe como si del infierno se tratase. Recordaba perfectamente las palabras que le había dicho luego, cuando la mujer 'Chiara' se había retirado y ella había hecho su descargo por la situación que habían vivido con su amiga Pupe en el piso del hotel donde ambas vivían en ese entonces, antes de que Pupe diese a luz a su ahijada Gaby y se casase con Lucas el padre de la criatura en cuestión. Ella salía de la oficina cuando el se puso detrás de ella y la tomo de los hombros haciéndole sentir la dureza de su erección en la zona baja de su espalda, para luego susurrarle al oido -Quiza te interese saber que mientras estaba dentro de la boca de Chiara era en ti en quien pensaba.- Luego de eso ella había salido prácticamente huyendo justamente como si los demonios la persiguiesen. Por más que su jefe fuera muy atractivo, y si debía confesar, se sentía increíblemente tentada ya conocía el dicho "donde se come no se caga". Y justamente sí algo que Mía no podía hacer era cagarla con ese trabajo, la paga era demasiado buena y ella tenía demasiadas deudas por pagar, aparte el trabajo le encantaba. El punto era que necesitaba hablar con su jefe de algo. Se aproximaba el 4 de Julio que era la fecha de su cumpleaños, aparte de ser el Día de la Independencia y ella había convencido a su madre Martha de tomarse unos días y venir a visitarla. El año pasado no habían podido verse ya que entre el trabajo nuevo de Mia y lo que había pasado con su amiga Pupe ella no había tenido días para tomarse. Su madre que vivía actualmente en Florida cuidaba unos niños y también era renuente a tomarse días. Ella, anteriormente no había invitado a su madre a Las Vegas ya que vivía en una pocilga. Justamente allí había conocido a su amiga Pupe. Aparte tenía un trabajo, por decirlo de alguna manera, no tan decoroso como el actual. Aunque su madre sabia todo de su vida ella era renuente a arrastrarla a la mierda en que se encontraba en ese entonces. Pero ahora era diferente, ella tenía un hermoso piso donde vivía sola con dos habitaciones libres en el anexo vip del hotel llamado The Palace. Después de mucho tiempo se sentía orgullosa y respetable y quería aparte que su madre disfrutara de unos días. Ella no podría tomarse muchos días aún pero tener a su madre en su cumpleaños, poder festejar juntas después de tanto tiempo y tantas cosas feas que habían vivido. El accidente de su madre, tener que abandonar su colegiatura...y algo que Mía trataba de olvidar pues era un hecho terriblemente doloroso para ella. Pero para que su madre viniera al hotel sentía que necesitaba el permiso de su jefe ya que una cosa era al acuerdo que habían llegado para que ella pudiera vivir con su amiga Pupe y otra cosa era traer a alguien más. Estaba buscando el momento, pero la verdad que no podía postergarlo más. Ella sabía que su jefe, Tony Falcone, estaba en su oficina pues se había cerciorado de ello. A diferencia de esa vez cuando lo encontró en esa situación íntima esta vez Mía se aseguró de golpear la puerta (y fuerte) ya que no tenía intenciones de encontrarlo nuevamente en una situación indecorosa. Aunque extrañamente, si le hubieran preguntado antes de ese suceso nunca se lo hubiera imaginado a el justamente, que se veía siempre tan...controlado en una situación donde claramente había bajado sus defensas...y sus calzones también pensó Mía con sarcasmo. -Si, adelante- le dijo una voz de barítono con un acento que no denotaba su origen sureño. Tony sabía que era Mía quien tocaba ya que la había visto a través de las cámaras. El tenía un panel desplegable por debajo del escritorio donde podía ver varias cámaras del hotel a la vez. Este panel podia desplegarse verticalmente o dejarlo horizontal ya que era móvil. Ella entro a su oficina. Llevaba su traje uniforme. Una falda tubo hasta la rodilla, con un blazer n***o a juego y una camisa de tirantes de seda blanca junto con sus tacones negros también. Por lo que observó Tony no llevaba medias lo cual le permitía apreciar el tono dorado de sus bien formadas piernas. Mia era pequeña, apenas llegaba a su barbilla. Tenía cabello y ojos oscuros parte de su herencia árabe y nariz con el tabique marcado. Tenía un aire a la actriz porno Mia Khalifa solo que era mucho más delgada y prácticamente sin curvas. Su cuerpo era el de una joven gimnasta y por lo que había podido averiguar de hecho había sido muy buena en deportes al punto de que le había granjeado una beca universitaria. A Tony no le importaba la falta de curvas de Mia pues el no era como el común de los hombres, no se fijaba en un par de tetas y culos grandes, que de eso abundaba en Las Vegas. Era el carácter de Mia, su agudeza e inteligencia, su don de gentes...y su renuencia para caer en su cama si tenía que ser sincero, lo que lo excitaba. Cuánto más se le escabullia más la deseaba. Y el no podía dejar de preguntarse si llegado el caso y la llevase a su cama, sería que acaso la sacaria de su sistema para siempre o querría más dosis como un adicto al crack? Muchas veces se lo cuestionaba. Ese pensamiento a veces lo asolaba en las noches en las que no podía dormir y la silueta de la delgada Mía Shariff lo visitaba dentro de sus pensamientos en la vigilia previa al sueño, y lo ponía duro como el infierno.
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