Para cuando llegamos a casa, estaba cansadísimo, salir de compras no era nada tranquilo, no entiendo como las mujeres morían por hacerlo. Me despedí de Ava en el ascensor y a Chloe la ignoré por completo. Ella me había rechazado, así que había decidido fingir desinterés y utilizar la táctica milenaria de ignorarla. *** Al siguiente día, decidí salir a trotar, pues hace mucho no lo hacía. De salida, muy temprano en la mañana, mientras espero el ascensor, me encuentro a Chloe quien estaba dentro de el, con ropa deportiva. —Buenos días, señorita Bardot —Digo al verla entrar al ascensor y ella me responde con la misma frialdad —Buenos días, señor Roberts. Se cierran las puertas del ascensor, y mi primer pensamiento fue devorarla ahí mismo, pero algún día cumpliría todas las fantasías

