Luego de almorzar, llevo a Chloe a casa. Al bajarse del auto, se despide de mí con un leve gesto con su mano, y entra al edificio. Intento centrar mi cabeza en el trabajo, pero, por el contrario, decido sacar mi computadora y pasar a limpio el contrato de Chloe, no puedo esperar para que sea mi sumisa. Me siento como un niño al que le van a dar un juguete que desea con todas las fuerzas de su ser. No sé de qué otra manera describirlo. Antes de salir por Chloe, para ir por Ava a la escuela, imprimo el papel y preparo un bolígrafo, quiero tener todo listo para que firme sin reparo. Voy por mi auto, y en ese momento recibo una llamada de Ava. —Hola cariño, justamente iba saliendo del trabajo para ir a recogerte. —Hermano, precisamente por eso te llamaba, es que un par de chicas de la esc

