Bajo, y al salir observo como Chloe, levanta un ramo, mientras se disculpa con varias personas que intentan usar la acera para transitar. —¡Ya estoy aquí!, ¿Qué quieres que haga? —Le pregunto con toda la disposición. —Vamos a llevar los ramos adentro, no quiero que más personas toquen a mi puerta por qué no pueden caminar libremente. —¿No es raro? —¿Qué? —En New York, todos estos ramos habrían desaparecido en menos de 20 minutos. —Si, eso es cierto, pero no estamos en los Estados Unidos, estamos en Macao, China, y en este país la gente siente gran respeto por las cosas del otro. —Ok. Entiendo—Empiezo a cargar un ramo, y la sigo, ella entra a su casa, y me guía hasta la pequeña sala. Se ve muy acogedora, tiene un sofá n***o, y una TV, al lado se puede ver la cocina, y un pasillo que

