La noche en que Cristina descubrió los documentos y las fotos, no pudo conciliar el sueño. Sus pensamientos daban vueltas en su cabeza, como una tormenta en constante aumento. Sabía que tenía que tomar una decisión, pero no estaba segura de cuál sería la correcta. Al amanecer, mientras Eduardo aún dormía, Cristina se levantó de la cama con una resolución firme. Decidió que lo mejor sería hablar con él antes de continuar investigando. Quería escuchar su versión de la historia antes de sacar conclusiones precipitadas. Caminó sigilosamente hacia el dormitorio principal y se sentó en el borde de la cama. Eduardo estaba profundamente dormido, y su rostro tenía una expresión serena que Cristina había visto tantas veces antes. Durante un momento, dudó, preguntándose si debía despertarlo o esper

