Al día siguiente el hombre que me había capturado volvió y tal cual como las chicas me habían contado, el tomó un primer grupo de chicas y se las llevó, más tarde volvió y tomó otra parte de las pocas que quedábamos y también salió con ellas, ya por último quedamos solo diez chicas incluyéndome a mi, nos ató las manos una de las otras y nos hizo caminar en fila, colocó una bolsa negra en nuestras cabezas y nos subieron a una camioneta, el camino se nos hizo eterno, al llegar a nuestro destino nos desmontaron y nos quitaron la capucha de la cabeza, cuando aclaré bien mi vista misma que estaba nublada, observé que me habían traído a un lugar muy colorido y a la vez oscuro, estábamos en un prostíbulo —Bien señoritas este será su hogar a partir de ahora, deberán adaptarse a las reglas d

