Salí del hospital con mi nena en brazos y con Kwan a mi lado nos fuimos a la nueva casa que él había comprado no podía creer que era tan feliz, que saber que el amor de mi vida no murió me pondría tan feliz ¿Qué más puedo pedir? Tengo a mi hija conmigo y al amor de mi vida también, soy inmensamente feliz, aunque debíamos cuidarnos mucho del maldito de Suko, mientras respire estaremos en riesgo. Pasaron tres meses, mi Samara está más hermosa que nunca, esa princesa me tiene enamorada y a su papá ni se diga, esa pequeñita lo controla con solo un llanto —Oye Abril, pero esta niña es toda una consentida, ella nada más hace tirar el primer grito y ya su padre la está consintiendo, me alegra mucho saber que por primera vez en la vida eres feliz mi niña— —Si mamá Beatriz soy muy feliz, y

