Ryan se sentó en el sofá, por un segundo se perdió en sus atormentados pensamientos que trataban sobre la muerte de Emma, y la muerte de sus padres, ese sentimiento angustiante de siempre perder todo, cuándo Ryan volvió a la realidad escuchó como caía la lluvia, era suave, se levantó, buscó un impermeable y tomó otro para Ángela, entonces la tormenta se volvió más fuerte, con truenos y relámpagos, eso lo asustó —¡Demonios! —exclamó y salió ofuscado, comenzó a buscarla, pero no había rastro de ella, un temor se apoderaba de su ser, continuó, gritaba su nombre con fuerza, el viento se volvió severo, Fahird era así; indomable, cruel y voluble, su clima había vuelto la isla tan hostil para los humanos, que solo recibía personal cierto tiempo del año, luego era inhabitable. Ryan siguió buscánd

