8 Paul ya llevaba en el patio interior casi una hora cuando entró Morian. Sabía que había estado evitándolo durante las últimas dos semanas y media, y la única vez que la había visto o había logrado hablar con ella había sido durante las cenas o cuando Morian visitaba a Trisha y Bálint, y siempre lograba escabullirse antes de que Paul consiguiese que se quedasen solos. «Pero eso está a punto de cambiar», pensó con determinación mientras observaba y esperaba. Había estado en la sala de entrenamiento con Mandra cuando por fin había descubierto la información que necesitaba para pillarla a solas. Mandra, que por fin había recibido el visto bueno de los sanadores para volver a sus actividades habituales, le había estado enseñando cómo usaban los valdier el sable láser durante los conflictos

