El silencio nos arropa, intento no parpadear ni expresar algo incorrecto, pero la incertidumbre me está matando, deseo saber a dónde vamos, pero no me atrevo a preguntar. Quisiera no ser tan torpe, no quiero echar a perder nada de esto. Nunca había puesto mis ojos fijamente en el doctor, pero estar en este vehículo con él manejando por varios minutos, que cualquiera pensaría que lo hace en círculos, desvían mi atención a notar sus características como hombre. —¿No dirás nada? —me cuestiona. —No quiero molestarle. —Bueno, puedes hablar, si quieres. —Estoy bien así, de ese modo no cometeré errores al hablar. —Habla y sé tú misma, cuando cometas errores te corregiré. —No quiero ser corregida todo el tiempo, dejémoslo así. —Como gustes. Dobla a izquierda y derecha varias veces, intent

