Aún estaba esperando que algo esté ahí, cualquier oportunidad de revivir ese vínculo. ¿Alguna esperanza? Aparta mi cabello de mi espalda, colocándolo sobre mi hombro izquierdo. Y toma el lóbulo de mi oreja entre sus dientes, mordiéndolo seductoramente. Para hablar. Su tono cambió. —Reina, princesa o convocadora de la luz. No me importa un carajo. Lo único que sé es que mi lobo no te reconoce como suya. No anhela tu tacto. Si lo hiciera, serías solo otro simple revolcón, mi reina. Nada especial. Recuérdalo Y con esto, él suelta su agarre en mi cabello. Dejándolo caer en ondas. Pasando junto a mí, iba a alejarse cuando sujeté su muñeca. Sus ojos se oscurecen ante mi intrusión. —Lo lamentarás, Silas —hablo entre dientes y él solo sonríe, acercándose para susurrar. —Lamentaría más cogerm

