-No he escuchado nada de lo que el sacerdote habla el día de hoy- Sigo en una nube, tengo mil pensamientos en mi cabeza.-
-¿Señor Leon Sanin, acepta como esposa a la señora Rose Morat, para amarla en la salud y el la enfermedad, la respetará y la protegerá hasta que la muerte los separe?- preguntó el sacerdote
-Si, Acepto- Respondí por inercia-
-¿Señora Rose Morat aceptas como esposo al señor Leon Sanin para amarlo en la salud y en la enfermedad, lo respetará y lo protegerá hasta que la muerte los separe?- Después de un suspiro, ella dijo que si-
-Ahora éramos oficialmente Marido y Mujer, nos pidieron darnos el beso para sellar nuestra unión-
-Yo la miraba fijamente, ¿como podría besarla? En verdad la odiaba, su presencia me hacía daño-
-Ella se acercó a mi, la escuché decir- Hazlo-
-Se inclinó ante mi, suavemente nos tocamos los labios, un beso casto para calmar a los espectadores-
-Nos dirigimos hacia la salida, mi padre me entregó una carta, la firmaba Elizabeth, ya me imagino que decía-
-Rose estaba a mi lado, las personas nos felicitaban, como era que ellos aceptaban que la novia hubiera sido cambiada.-
-Habían preparado una recepción al fin y al cabo para eso venía la gente, todos quieren comer y beber-
-No había palabras entre nosotros, éramos dos personas sonriendo y fingiendo para los demás-
-Nos ubicaron en la mesa principal, todo el lugar estaba adornado por flores silvestres, comenzó el baile nupcial, una linda broma que me preparo los de sonido-
-¡Vamos a Bailar- Mencionó
-Si no lo has notado no puedo caminar- dije con sarcasmo-
-Lo sé no soy tonta, ¿pero quieres que todos aquí presente sientan lastima por ti?- ¿Donde está el gran Leon? Ese hombre implacable que no le temía a nada-
-Sus palabras sí que golpearon mi ego-
-Vamos así sea que me des vueltas en esa silla- Mencionó-
-La vi caminar hacia la pista de baile, se quitó una parte del vestido haciendo que quedara más liviana- Esa mujer que me hablaba hoy no era la misma que había conocido, la edad si que la había hecho madurar-
-Me dirigí hacia ella, odio cuando las miradas de lastima están en mi-
-Comenzó la canción, Rose comenzó a rodearme, sus movimientos eran suaves, parecía que danzaba entre las nubes-
-Se sentó en mi piernas, sus brazos rodearon mi cuello-
-Muévete- mencionó
-No entiendo por qué le hacía caso, comencé a girar mi silla de un lado a otro, ella sonreía, me daba uno que otro beso- Yo como tonto le respondía-
-Escuchaba a la gente aplaudir, otros nos miraban con amor- Increíble que una farsa cómo está se vea tan creíble-
-La canción termino, Rose se levantó, se hizo detrás de mi, empujaba mi silla, de nuevo íbamos para nuestra mesa-
-Nos sirvieron copas de champán, era el momento del brindis, mi padre fue el que lo dio, pero puedo jurar que sentía más dolor de entregar a su casi hija que a mi-
-Una vez acabamos la fiesta nos retiramos, como es de saber yo aun vivía en mi casa familiar, era un lugar de más de 1000 metros cuadrados, el tercer piso había sido acomodado para unos recién casados-
-Camino a la habitación, Rose y yo no pronunciamos palabra-
-Ella abrió la puerta, miraba todo el lugar de reojo- Pasó al armario, su ropa estaba ahí, en definitiva mañana tendría que hablar con mi padre, no entiendo un carajo lo que estaba pasando-
-Por favor me ayudas a desabrochar mi vestido- escuché
-¿Que?- pregunté
-Tiene como mil botones en la espalda y no puedo, al menos ayúdame con la mitad- Mencionó-
-Trajo una silla y se sentó delante de mi, veía su espalda y era cierto tenía mil botones,-
-Comencé a soltarlos, su piel era aterciopelada, seguía siendo tan delicada-
-Ya está- Mencioné-
-Gracias-
-Se dirigió hacia el armario, vi su vestido caer al suelo, su cuerpo era de una diosa, su tez morena, sus senos muy bien formados, caderas anchas, cintura pequeña y ni hablar del trasero, redondo y por lo que veo fuerte-
-No se avergonzaba de nada, pasó delante de mí en ropa interior, la vi entrar al baño, no tuve opción que dirigirme al balcón, me lleve un trago de Whisky, aunque la noche estaba fría yo ardía en calor-
-¿Necesitas ayuda?- pregunto
-No quise mirarla, me avergonzaba saber que quizás viera mi cara roja-
-¡No!- respondí
-Bien, ¿en qué lado de la cama duermes?- volvió a preguntar
-Derecho-
-Ya no hubo más preguntas-
-Pasó alrededor de media hora cuando decidí obsérvala, dormía plácidamente en la cama, tenía puesta una bata de seda color negra, su cuerpo era una divinidad, su cabello estaba algo desordenado-
-Me serví otro trago de licor, seguía en el balcón, el frío se hacía presente, la escuché moverse, entendí que buscaba abrigo, el viento que entraba a la habitación era fuerte-
-Fui hacia ella sin hacer ningún tipo de ruido, como Dios me castigaba de esa manera, ahí estaba la mujer que amaba y odiaba a la vez, podía detallar su cuerpo, ese que hace años fue mío y que hoy moría por volver a tenerlo-
-Pase una cobija por su cuerpo, comencé a quitarme mi traje, no se imaginan lo complicado que era para mi, pero como sabrán no permitía que nadie me tocara-
-Estuve en el baño por una hora, hacer mi rutina tomaba tiempo- Llegue a mi lado de la cama. Tuve que brincar para subirme, pensé que despertaría pero no fue así, ella solo se movió y siguió durmiendo-
-Pase toda lo noche imaginando cualquier teoría razonable que me explicara qué pasó el día de hoy, pero por más que lo hacía, no encontraba una-
-Los rayos de luz entraron por la ventana, anunciaban que hoy sería un día agitado-
-Por un segundo pensé que todo lo de la boda había sido un sueño pues estaba solo en la cama, pero descubrí que no fue así, escuchaba el agua correr en la ducha-
-Buen día- Le escuché decir-
-Yo no tenía ganas de responder-
-Pasó al armario, se puso un vestido rojo tallado al cuerpo, su cabello lo secaba, hacia qué quedara en ondas, se aplicaba loción y algo de maquillaje-
-Tú padre nos espera en una hora en su despacho, no llegues tarde- Fue lo último que le escuché antes de que saliera de la habitación-
-Pase al baño, todo estaba equipado para un minusválido como yo- Saqué uno de mis trajes, una hora exactamente me tomó alistarme-
-Salí rumbo al despacho de mi padre-
-Todo el camino iba pensando que sorpresa me tendría el destino hoy-
-Una vez entre vi que mi hermano estaba allí, también estaba Elizabeth, como era ya de costumbre los dos me veían con lastima- En ese momento recordé la carta que mi padre me había dado ayer- Debí leerla-
-Rose entró, pude ver cómo Santiago mi querido hermano se le caía la mandíbula al suelo, Elizabeth por su parte miraba a la que ahora es mi esposa con desprecio-
-Hija que hermosa estás el día de hoy- Hablo mi padre besando la mejilla de Rose-
-¿Padre que estamos haciendo aquí?- preguntó Sebastian-
-Hoy están reunidos por que voy hacer entrega de mis empresas, creo que ya es hora que yo me retire del negocio-
- ¿Entiendo padre pero que hace Rose aquí? Volvió a preguntar Santiago-
-Es la esposa de León, tiene derecho a estar, ¿la pregunta es que hace Elizabeth aquí?- pregunto mi padre-
-Rose paso por delante de todos y se sentó en mis piernas, habían sillas en el lugar pero ella quiso marcar su territorio por lo visto-
-Bueno ella pronto será mi esposa- Respondió mi hermano-
-No me digas, ¿esa misma Elizabeth que ayer debía casarse conmigo?.-
-En el corazón no se puede mandar Leon, respondió la cínica de Elizabeth -
-Bueno hijos míos, como sabrán tenemos tres compañías, NovaSoft, encargada de Software de seguridad, Novatech, productos de tecnología y Novaglobe mi mayor orgullo, encargada del marketing empresarial-
-Como sabrán son 3 en total y dos hijos, Leon y Santiago, las empresas la voy a distribuir de la siguiente manera-
-Padre sabes que puedo con las tres, mi hermano esta en silla de ruedas, no puede ni con una-
-¡Que estupidez dices Santiago! He estado trabajando en las tres por 10 años, soy más capaz que tú- Exclamé
-León Cariño, es hora que aceptes que eres un lisiado, jamás te levantarás de esa silla, no quiero ni imaginarme como fue la noche de bodas, pronto veremos cómo esa mujer traerá amantes. Por que su enfermo esposo no puede complacerla- Mencionó Elizabeth, seguido por la burla de Santiago-
-En este momento que debía responder- No entiendo por qué pensé por un momento en casarme con esa mujer-
-¿Elizabeth verdad?- preguntó Rose-
-Si-
-Té dire un secreto, no es de una dama andar divulgando asuntos de su intimidad- Pero Leon es una fiera en la cama, aunque sus piernas no funciona su virilidad esta perfecta, lo mejor es que sabe usar muy bien todos los recursos a su alcance, los orgasmos llegan en cantidades, ahora bien sigo tan deseosa que me he sentado en el- siento como con mi trasero lo esta excitando, ruego para que esta reunión acabe, deseo que todos salgan para que mi amado y yo sigamos en nuestra luna de miel-
-Rose hablaba con tanta seguridad que hasta mi padre quedó rojo de la vergüenza-
-Padre por favor continuemos, como dice mi esposa, tenemos otros asuntos que tratar- Mencioné, después bese a Rose- Ella me respondió de una manera posesiva-
-Bien, siguiendo con la repartición quiero decir que le dejaré Novatech a Santiago, Mi amada Novaglobe a mi hijo mayor Leon, y NovaSoft a mi querida hija Rose-
-¡Que! ¡Eso no puede ser posible! ¿Por que le das una empresa a esa mujer que ni siquiera es tu hija! -
-Santiago estaba fuera de control-
-La verdad no me esperaba esa noticia-
-Los trámites legales ya están hechos, desde mañana podrán ir a sus empresas, lo mejor es que se pongan al corriente, no les debo recordar que las compañías son como mis hijos, yo las cree y ellas nos han dado de comer por tantos años- Ahora se pueden marchar-
-Santiago salió azotando la puerta, la tonta de Elizabeth lo perseguía-
-Padre ahora que estamos solos me dirás qué fue eso qué pasó ayer.- Pregunté-
-Hijo siento mucho que no te hubiera consultado, ayer antes de tu boda Elizabeth decidió escapar con Santiago, eso sería una humillación para ti, le reclame a su padre, pero el apoyo a su hija, Mi bella Rose había llegado así que la convencí para que se casará contigo, ella no quería hacerlo hasta que le conté la verdad- Mencionó mi padre
-¿Que verdad?-
-Hijo mío estoy muriendo, no me queda mucho tiempo, siempre he tenido miedo que mi pobre Rose quedara sola en este mundo- Te elegí a ti Leon eres mi hijo amado solo tu puedes protegerla-
-¡No entiendo que es lo que dices! ¿Por que no me dijiste sobre tu enfermedad? Y con todo respeto en mi estado no puedo proteger a nadie-
-Leon hijo, eres más fuerte de lo que piensas, una palabra tuya hace que este país tiemble, el problema es que tú no lo ves-
-Esto es muy confuso para mi, hoy estoy casado con una mujer que no quiero, soy dueño de una empresa y mi padre está enfermo-
-En realidad hijo, eres dueño de media empresa, Novaglobe y NovaSoft les pertenece en igual proporción por estar casados-
-Increíble, padre sabes que este matrimonio es una farsa, en algún momento se va a descubrir todo-
-Es posible pero cumple el deseo de un padre moribundo, al menos espera que fallezca, en ese momento se podrán divorciar- ¿Lo harías por mi hijo?-
-No podría negarme a tus deseos padre-
-Salimos del despacho, Rose no pronunciaba palabra alguna-
-Llegamos a la habitación, la vi buscar algo-
-¿Sabes que debemos hablar verdad?- pregunté
-Ya escuchaste a tu padre, no pude decirle que no-
-Pero que considerada- Mencioné-
-La vi como se acercó, colocó sus manos, a cada lado de la silla, su cara estaba a escasos 10cm de la mía-
-Leon no creas que mi plan de vida era casarme contigo, pero no soy una mujer problemática, así que llevemos la fiesta en paz, tú en tu empresa yo en la mía, en la intimidad hablaremos solo lo necesario- ante la sociedad fingiremos ser la pareja feliz- ¿Entendido?- pregunto
-Muy claro- respondí
-La vi tomar su bolso, por lo visto saldrá-
-Para que lo sepas iré a comprar algunas cosas para nuestro lindo hogar- Rose mencionó antes de salir-
-Esta loca, pero más loco yo haber dicho si Acepto-