Capítulo 17

1535 Words
La madre de Draco había fallecido en un accidente de avión junto a más de ciento cincuenta pasajeros, la última vez que él la vio tenía once años, se despidió de ella en el aeropuerto, la abrazó y luego la miró desaparecer, lo siguiente que escuchó que su avión había explotado en el aire junto a otros pasajeros, según las noticias había sido un grupo de terroristas. Lo que más le dolió a Draco en ese momento fue la indiferencia de su padre, prácticamente Draco le estuvo insistiendo sobre el cuerpo de su madre y Devon envió a Candace a encargarse de eso, ella un día apareció con una urna y las cenizas dentro, se la entregó y le pidió que no hablará más del tema, después de eso la vida no fue fácil para Draco, su refugió fue el licor y las fiestas junto a su amigo Kendall, solo así logró llamar la atención de su padre con regaños y reproches solo porque estaba dejando en mal al apellido Lewis, lo intentó colocar en la empresa y lo único que logró fue arruinar un par de tratos que tenía, fue hasta hace más de un año que el FBI lo había localizado para decirle la verdad sobre la muerte de su madre, no había sido casualidad, su madre iba a Washington para entregar unas pruebas que incriminaban a Devon con tráfico de personas cuando el avión cayó y parece que su propio padre estuviera involucrado, es así como empezó a trabajar con ellos, primero le dieron entrenamiento y luego lo enviaron a recopliar información, pero no habían logrado mucho porque a pesar de vivir en la misma casa, Devon no le daba nada y no le permitía acercarse demasiado, hasta ahora había sido inútil, estaba a punto de darse por vencido hasta que Alena apareció. Draco tocó la puerta, pero no abrió nadie, así que tomó la manija y giro, estaba abierto, entró al dormitorio de Alena, se escuchaba el sonido del agua caer en el baño, se estaba duchando, era su oportunidad, buscó el bolso, no le costó nada encontrarlo porque estaba encima de la mesa, Alena era muy organizada, él podía notarlo, cuando recuperó el micrófono sintió algo más en el bolso, lo sacó y se dio cuenta que era una fotografía, era Alena con una chica a su lado, morena de cabello castaño, ambas estaban sonriendo y quien tomaba la fotografía era la chica, tenía la sensación de que la había visto antes, pero no lograba recordar dónde, miró a Alena con su sonrisa sincera, no la había visto sonreír así, podía verse la diferencia claramente de la sonrisa que mostraba por la casa, definitivamente no era la misma. Reaccionó cuando el sonido del agua se detuvo, ella iba a salir, guardó la fotografía de nuevo y dejó el bolso en la mesa, pero no le dio tiempo de llegar a la puerta cuando Alena apareció, sus ojos se abrieron grandes cuando lo vio, sujetó con fuerza la toalla que tenía sobre su cuerpo, él se dio cuenta que apenas tenía una toalla enrollada en su cuerpo, podía ver sus pechos presionados contra sus manos, los tenía grandes, ya lo sabía, pero verlos de esa forma era aún más impresionante. –¿Qué haces aquí? –le preguntó. –Ammm… –titubeo, tenía que hablar, se golpeo mentalmente –. Lo siento, solo quería saber cómo te había ido con mi padre, te hablé en la puerta, no respondiste y por eso entre, perdón. –Fue a ver unos clientes, todo estuvo bien –contestó Alena viendo alrededor, se veía nerviosa –. Candace, su asistente también estuvo ahí. –Sí –expresó –. Aahhh sí, ella siempre va a donde vaya mi padre. –¿Siempre? –Sí, es su asistente, ya sabes y a veces es algo gruñona, se mantiene de muy mal humor –respondió él. –Ya veo –murmuró Alena, se quedaron unos segundos en silencio cuando ella le habló de nuevo –. Te importaría salir de mi dormitorio. Fue hasta ese momento que él reaccionó que ella seguía en una toalla y se dio la vuelta. –Sí, te veo mañana. Se apresuró a salir del dormitorio, al menos había logrado su objetivo y descubrió algo más, Alena tenía a alguien, una amiga que se le hacía conocida, su imagen estaba presente en su mente, estaba seguro que había visto a esa chica antes, era muy bueno con recordar rostros aunque los nombres era otro asunto, pero seguramente si lo investigaba podía dar quien era. Alena por su parte corrió hacía su mesa y metió la mano debajo, su teléfono seguía ahí, el aire volvió a sus pulmones cuando lo sacó, miró alrededor, todo parecía estar exactamente igual, levantó su bolsa, reviso dentro, todo estaba ahí, ¿a qué había ido Draco a su dormitorio? No le creía su actuación de saber cómo estaba, aunque en la tarde se veía realmente preocupado porque ella fuera a la cena, es posible que fuera así, que Draco no tuviera las mismas intenciones de su padre, pero aún así llevaba su sangre, así que no podía ser tan bueno, fue a la puerta y le echó llave, tomó su teléfono y llamó a Cristina, era la única en quién confiaba hasta ahora, además si no se reportaba con ella tendría que encargarse de contactar a Scorcone para saber que el trato había terminado, lo tenía todo calculado. Por la mañana cuando Devon llegó al desayuno, Alena volvió a disculparse por la situación que había pasado la noche anterior. –Lamento mucho lo que hice, te prometo que la próxima vez guardaré silencio por completo. –Está bien –contestó –. Estaba pensando que es demasiado sospechoso que los clientes no puedan ver nuestras instalaciones, podrían pensar que algo sucede dentro, así que los dejaremos entrar a nuestra área de producción, gracias por la recomendación. –Aún así, la próxima vez, te avisaré antes. Cuando Draco llegó a la mesa, Devon le informó que debía formalizar una cita con los Sanders para darles un recorrido por el departamento de producción y diseño, le dejó muy claro que solo fuera en esos departamentos y que no fuera a entrar en demasiados detalles sobre la producción, la empresa tenía su forma de trabajar, al terminar de darle las instrucciones se fue porque Candace lo estaba esperando afuera. –No tienes que hacerlo –le habló a Draco a Alena. –¿Qué cosa? –Te agradezco mucho que intervengas para que mi padre me dé algo más de trabajo en la empresa, pero no tienes que hacerlo, se puede molestar contigo. Se veía realmente preocupado, incluso ella podría pensar que realmente le importaba si no llevará el apellido Lewis. –Creo que tienes mucho qué hacer en la empresa, solo necesitas una oportunidad –contestó –. Es cierto que yo se lo propuse a Devon, pero él ha sido quien toma la decisión y cree que puedes hacerlo. Él se acercó y le tomó su mano. –Gracias, pero al menos dejame recompensarte. –¿Qué? –Sí, vamos a cenar está noche, yo te invitó en agradecimiento que me has ayudado –le sonrió –. ¿Qué dices? Tenía esa sonrisa encantadora, seguramente le funcionaba con las chicas, Draco era bastante guapo y tenía esa personalidad segura, ella podría decir que sí, pero está noche Devon estaría en casa y ella quería estar ahí para él, tenía que asegurarse de estar lo más cerca posible, ganarse su confianza, tenía mucho trabajo con respecto a su objetivo y no podía perder el tiempo en una cena. –Lo siento, será otro día. Para Draco eso no había salido como esperaba, se supone que la tenía que conquistar. –¿Por qué? –Aammm... es mejor así, además, deberías saber que el casamiento no durará mucho, es de un año a partir de la ceremonia y luego volveré a mi casa, no tienes que hacer nada de esto. Él se quedó confundido, no sabía que ella solo estaría un año con ellos, o bueno, un par de meses porque el tiempo ya estaba corriendo. –Ya veo, ¿y dónde vives? –Del otro lado de la ciudad, es mejor mantener nuestra distancia. –Solo quería invitarte a cenar, no tiene nada de malo que vayamos –insistió. Justo en ese momento el auto llegó al edificio y ella se apresuró a abrir la puerta. –No iré a comer contigo, lo siento –contestó estaba por salir, pero se detuvo un segundo –. Y puedes hacer lo que quieras, yo no me voy a oponer, tengo claro que ya he arruinado todos tus planes, no le diré nada a Devon, será nuestro secreto. Ahora si se fue, pero dejando a Draco confundido, no entendió nada de lo que sucedió, se supone que debía conquistarla, pero no iba a poder hacerlo si ella lo rechazaba y ¿a qué se refería con que podía hacer lo que quisiera, eso no tenía ningún sentido, a menos qué... ella creyerá que él tenía una amante. –¡Maldición!
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