El regreso a mi habitación mientras yo comía el pan como sino existiera mañana me sentía famelica, levanté mi Cabeza y ahí estaba en la entrada de la puerta. —¿Que ocurre?-pregunte —Toma esto te servirá, no es mucho pero puedes usarlo, es lo que compre en la primera tienda—dijo él, mirándome de reojo con esa seriedad que parecía tatuada en su rostro. —¿Qué hay dentro? —pregunté, intentando sonar despreocupada aunque mi voz temblaba. —Ropa —contestó seco, pero después de un par de pasos añadió—: Es para ti, no se si te funcione, no es ropa nueva, es algo usado pero en buenas condiciones, aquí en este pueblo no hay mucha variedad, tampoco podemos llamar la atención de nadie, al menos ese no es mi estilo. Lo miré sorprendida. —¿Para mí? —Sí. No ibas a quedarte con esas harapos que lle

