Yelena Luego de que Vigo me dejara en la academia, intenté calmar a mi traicionero corazón, el cual se empeñó en seguirle el juego de miradas esa noche. Juro que de no ser por la poca conciencia que me queda lo hubiera besado y quien sabe que más habría hecho. Creí que lo había superado, pero al observarlo mientras hacia el acto mi estómago no paró de sentir las mariposas dando vueltas en él. No podía dejar que viera el efecto que sigue causando en mí, así que mi plan era salir al terminar el acto, aunque no todo fue como esperé. Un cliente pidió dos bailes privados y me tocó complacerlo, lo cual tuvo como consecuencia que las chicas regresaran más temprano y reencontrarme con la persona que estaba evitando. No negaré que al verlo mi corazón palpitó tan rápido que podía escucharlo a m

