La respuesta llegó tan rápido como la pregunta había sido echa, fuerte, concisa, sin ningún tipo de decoro, con convicción, sin elegancia, ni adulaciones, cruda y tan real que si hubiera sido de otra forma se hubiera oído falsa. Una sola palabra que lo cambiaba todo. Una palabra que le daba sentido a lo vivido. Una palabra que dejaba una calma ensordecedora, que, hacia retumbar su corazón, que jugaba con el aleteo de sus esperanzas, que revivía las añoranzas perdidas. -sí- Sintió su corazón dar un fuerte golpe contra su pecho y sus manos traspirar. Nerviosa paso su lengua sobre sus resecos labios_ movimiento que él no perdió de vista_ Entonces se introdujo en el interrogatorio. - ¿la amo a ella? – otra pregunta que debía ser respondida. Ambos sabían que habían dejado pasar el tem

