La siguiente velada sería ese mismo día y él estaba pensando cómo solucionar todo antes de que una vez más tuviera un problema con la dama y esta vez se les fuera de la mano o bien él se terminaba rindiendo, que esperaba por el bien de todos que no sucediera o bien ella explotaba del enojo y el terminaba o con un buen golpeo o la joven no le volvería a dirigir la palabra. Y aunque era más probable que cual quiera de esas escenas pasaran, él aún tenía la esperanza de que pudiese solucionar las cosas sin que surgiera ningún imprevisto que lo dejara a él, mal parado frente a la dama. Suspiro sin saber bien como se había visto envuelto en aquel embrollo y empezó a escribir una nota donde invitaba a la dama a dar un breve paseo a caballo por los alrededores y así buscar alguna forma de llegar

