Tomó el vestido rosa pastel que llevaba puesto, levantándolo un poco para poder descender las escaleras. Apresurada se encamino por los extensos pasillos muy iluminados de la mansión de su hermano, que la conducía al salón donde su familia la esperaba, dispuesta a salir a un día de campo organizado en la propiedad de la condesa de Bridgwater. Esperaba con ansia el acontecimiento luego de tantos días en cama. El doctor le había dado permiso para salir de su hogar luego de sus días de reposo y había recibido la invitación de la condesa con mucho alivio. Lo que menos quería en ese momento era salir de su encierro para volver a encerrarse en un salón de baile. Suspiro al saber que aún le faltaban unos minutos para ponerse en marcha, ya que su madre aún no se encontraba lista y que por desg

