Cuando aparecí en mi casa las emociones llegaron de golpe, como si hubieran estado esperando el momento para aparecer llevándose toda mi tranquilidad, la irá, el dolor y la tristeza detonaron como nunca. —¿Dónde están?— le pregunté a Matilde llorando —En el cuarto de entrenamiento. Corrí tan rápido como pude, mis hijos mi esposa y mi hermana habían muerto ¿estarían luchando para regresar? ¿Y si no funciona? Confiaron en mí creyendo que regresarían no, no eso no puede pasar. —¿Regresaron?— les pregunto en cuanto entró —No, aún no. —¡Ita has algo por favor papá no tiene cabeza ni mi tío tampoco!— dice Eva llorando —Déjanos quitarte las balas— me dice Morningstar —¡No me toquen! Todo esto es su Maldita culpa, debieron de asegurarse de todo, debieron preguntarme, aquí está el Maldito c

