A la mañana siguiente me desperté y me di cuenta de que Matías seguía durmiendo profundamente. Le dejé un beso en la mejilla y lo dejé descansar un poco más. Tomé mi maleta y me vestí con un vestido simple, tratando de no hacer ruido. Al bajar a la sala, noté a Troy charlando con una mujer de cabello oscuro y ojos grises.Ella tenía un vientre abultado y mis sentidos de alerta se activaron al darme cuenta de la forma en la que miraba a Troy.Había una familiaridad en sus gestos que me inquietaba. —Troy, Julio debió decirme que regresabas. Así te preparaba una cena especial —dijo la mujer con una sonrisa, acariciándose el vientre. —Fue de imprevisto, Rachel.—respondió Troy, girándose para mirarme con una sonrisa de alivio. —Allison, ven. Te presento a Rachel, la esposa de Julio. Me acerq

