Al día siguiente, Ariel estaba en una junta, pero no ponía suficiente atención, su asistente entró y le informó en voz baja que Nelson Medina estaba en su oficina. Ariel se sorprendió y fue a su oficina, al entrar lo vio sentado sobre un sofá, Él se sentó frente a él —¿Qué sucede? —exclamó—. ¿Qué haces aquí? —He encontrado nueva información, he descubierto que hay una persona tratando de crear una nueva organización, se hace llamar señor Kazán, al parecer buscan mujeres y niñas en el norte del país para trata de blancas, ofreciendo dinero por ellas a los campesinos. Ariel se levantó y le miró con firmeza —¡¿Y vamos a permitirlo?! —Ariel, tenemos el control de nuestro país y muchos otros, mientras Kazán no se entrometa en nuestro camino, no es nuestro enemigo. —Ah, ¿no? ¿Simplemente

