Pasión Prohibida
Capítulo II
Narrador.
Hoy se celebraba una boda que el padre de Julianne hubiese estado orgulloso de presenciar. La hija menor de Joseph Johnson, Bethany, se casaba pero ella aunque estaba feliz, estaba nerviosa por la nueva etapa.
Julianne miraba todo a su alrededor, recordaba a su padre con fascinación y respeto. Lo amó y ama incansablemente pero los recuerdos sucumben a ella con dolor.
De momento, una entrega, un ramo de rosas increíble y hermoso se posiciona en comedor de la amplia mansión. Julianne toma la tarjeta y lo que lee a continuación le inspira una irá muy fuerte, pero su hermana interrumpe sus pensamientos corriendo hacia ella mirando el gran detalle.
— ¡Dios mío, que hermoso! — y comienza a buscar la tarjeta que Julianne escondió sintiendo que se trataba de su futuro esposo Alex.
— Lo he traído para ti hermana — Bethany se lo creyó y la abrazó efusivamente.
Julianne prefirió esconderle el pequeño detalle hasta poder hablar de ello, pero la arrogancia de Eric la odiaba y era él quien había enviado las rosas a su hermana.
Seguramente respira por la herida, pero arreglaré éste inconveniente, pensó. Salió de la mansión y se dirigió a un lugar donde sabía que Edward Griffin estaría. El cementerio.
Edward Griffin acudía al cementerio desde la muerte de su esposa y Julianne desde la muerte de su padre que solo tiene tres meses de fallecido. Ambos en poco tiempo han sentido una unión muy fuerte entre ellos. Acudir al encuentro de sus seres queridos que ya no están, se convirtió en esa fuente de comunicación entre ambos dónde compartían historias y anécdotas.
Edward aunque era un hombre mayor, le inspiraba confianza y comodidad. En ocasiones había entre ellos miradas de complicidad, donde solo el sentir de unos sentimientos por parte de ambos iban creciendo.
— Sabía que te encontraría de nuevo — dijo ella sonriente y ofreciéndole dos besos.
— Si, pensé en venir hoy — y sonrió. — Estás bellísima, hoy es un día único, un día de celebración —
— Si, solo que me habría gustado compartirlo con mi padre —
— Lo sé — y tomó sus manos. — Él está aquí contigo en todo momento — y señaló su corazón.
Estuvieron hablando por tanto rato que el tiempo fue el juez que dictó final al día y Edward la llevó a su mansión.
— Irás a la boda de mi hermana, ¿Verdad? —
— Ya confirmé mi asistencia, tu madre llamó muy temprano —
— Perfecto, pero quiero pedirte un favor — dijo ella muy seria.
— No quiero que Eric estropee el día de mi hermana, no quiero ser descortés, pero sería mejor que no fuera —
— Hablaré con él Julianne, todo saldrá perfecto — y se abrazaron a las afueras de la mansión Johnson.
Agatha salió de inmediato a ver a su hija.
— ¿Por qué no me has dicho que el Sr. Griffin estaba aquí? — decía acomodándose la vestimenta.
— No tengo que decirte todo Agatha, con permiso — y se marchó dejándola allí a las afueras.
Agatha respiró profundo y la siguió.
Cuando entró al salón, encontró a su hermana con Alex llorando.
— ¿Hermana que sucede? ¿Alex que haces aquí? —
Bethany miró a su madre y eso enfureció a Julianne.
— El Padre de Alex quiere que firme un contrato prenupcial y aunque lo deseo hacer, mi madre no lo permite —
— Que raro, no me sorprende que te opongas a todo Agatha —
— No empieces Julianne —
Bethany corrió a su habitación dejando a su novio y su madre allí. Julianne siguió a su hermana. Le dolía verla así y más por su madre. El interés de Agatha era más fuerte que el amor que debía sentir por ellas.
— Sabía que ella trataría de hacer todo esto para impedir que me case con Alex. Él no desea que firme nada, él me ama de verdad como yo a él. Yo si deseo firmarlo pero mamá no quiere Julianne — decía Bethany entre sollozos.
— Voy a aprovechar que estás así para que llores por otra cosa —
— ¿Y ahora que? — preguntó preocupada.
— Las rosas las envió el desubicado de Eric, no yo—
— Lo odio —
— No más que yo hermana, de eso no hay dudas, pero ya me encargué de ello — dijo algo molesta. — No me mires así, no pasará nada —
Por otro lado, Agatha y Alex estaban conversando en el salón. Él estaba ya cansado de decirle a su suegra que haría lo que fuera para que Bethany fuese feliz pero ésta quería más.
— Hagamos un negocio Alex y que quede constancia de que lo hago por mi hija —
— Dígame —
— Tu padre no va a ver mi niña como una arrastrada y tampoco voy a permitir que él y sus ínfulas baratas dejen a mi hija en la calle — y muy seria, escondiendo maldad en su interior continuó con el discurso. — Quiero un fondo para mi hija si llega a existir un divorcio, quiero que esté a mi nombre — y tomó un sorbo de vino blanco.
— ¿Cuál es la cantidad? —
— Un millón de dólares — respondió muy tranquila sintiendo que podía ahogarse nombrando esa cantidad. — Si lo haces, haré que Bethany firme el acuerdo prenupcial, de lo contrario querido Alex, no habrá boda —
— Está bien Sra. Johnson, así se hará —
Alex se marchó y Agatha avisó a su hija que los de maquillaje habían llegado.
Antes de comenzar la ceremonia, Alex se acercó a escondidas, por la parte trasera de la mansión para hablar con su suegra. Cuando se vio frente a ella, entregó el tan afanado cheque a su ahora dueña.
— Así deben ser todos los negocios Alex — y sonriente miró el papel. Julianne, se acercaba y vio todo. Alex se marchó muy rápido quedando solo ellas dos. — No me veas así Juls —
Cuando se acercó a su madre, sintió repulsión de solo estar en el mismo lugar que ella y recordó aquel momento cuando encontró a su madre con un amante y le reclamaba a su padre el abandono y todo lo que llevó estar casada con él. Era una pena que Agatha sintiera que tener hijas era un trabajo y estaba harta de ello. Julianne escuchó todo aquello y observó como su padre se desmayaba sufriendo un infarto después de escuchar todo aquello que Agatha había expuesto.
— Sabía que está boda era un negocio para ti. Me das asco Agatha — y se marchó.
La ceremonia fue hermosa. La sonrisa de Bethany decía lo enamorada que estaba. Firmó el acuerdo prenupcial sin problemas sin saber que su madre tenía un negocio con ello.
En el momento de los aplausos llegó Eric muy sonriente y aplaudiendo por el gran acontecimiento. Se colocó al lado de su tío que ya estaba allí sonriendo como los demás.
Miraba a Julianne de vez en vez y aunque ésta hacía lo mismo, al ver a Eric puso mala cara.
— Esa mujer me odia — comentó a su tío.
El Sr. Griffin no le prestó atención uy siguió en lo suyo. Ya estando en la recepción, en muchas ocasiones Agatha intentó conversar con él. En todas la evitó.
No era un secreto, que Agatha deseaba pescarlo. La fortuna de los Griffin era muy grande. Los negocios de la vida hotelera daban los frutos correspondientes para una vida de lujos excesivos y eso lo deseaba a morir. Por más que intentaba, Agatha no era devoción para el Sr. Griffin.
Por otro lado, Eric buscó la oportunidad y tenía frente a él a Bethany.
— Muchas felicidades cariño — ella hizo el gesto de marcharse pero él la tomó del brazo. — Te juro que solo deseo que seas feliz —
— Eric, no estoy para tus ataques de sinceridad —
— Te repito hermosura, estoy muy feliz por ti y Alex, hacen una pareja increíble, pero cuando te aburras de él, estaré esperándote — dijo riéndose. Al mismo tiempo volvía Alex y saludo a Eric muy serio. Se llevó a su ahora esposa y la alejó de él.
Lejos de los invitados de encontraba Julianne y el Sr. Griffin fue a su encuentro.
— Qué bueno es verte por aquí — y sonrió con timidez. — Supongo que estás aburrida, ver toda ésta gente, debe ser abrumador —
— Lo es cuando acaba de morir tu padre y mi madre anda celebrando como si nada—
— Supongo que desea continuar —
— Que rápido te recuperas de algo así, ¿No crees? —
Cuando él Sr. Griffin se disponía a responder, llegó Agatha para interrumpirlos.
— Que bueno que lo encuentro Sr. Griffin —
— Ya me iba — respondió él tratando de evadirla.
— No se puede ir, no ha bailado conmigo aún —
— Oh no, ya debo irme. Los niños me esperan —
— Siempre los padres esforzándose por sus hijos — respondió Agatha con desgano.
— No te preocupes Agatha, tú no sabes lo eso significa — y ambas se miraron con odio.
El Sr. Griffin se despidió de ambas y se marchó. Al quedar a solas, podía haber una guerra pero miradas con veneno solo ocurrió.
— ¿Qué es lo que te pasa? ¿Qué es lo que buscas Julianne?— preguntó furiosa.
Julianne comenzó a reír.
— ¿Tienes miedo Agatha? ¿Miedo que te quite a tu nueva víctima? Me das vergüenza — y rió a carcajadas mientras que se marchaba.
Ya pasada la noche, Julianne pensaba en como su madre estaba celosa de ella y eso la hizo pensar en la posibilidad de estar con Edward Griffin para no estar con ella nunca más.
Del otro lado de la historia, el Sr. Griffin pensaba el Julianne Johnson como mujer y temía encontrarse con una realidad a la que temía bastante. Enamorarse de nuevo.