Hades Moore. —Paige... —Ella se sobresalta y pone sus ojos sobre mí, enseguida. Diviso una vez más la pantalla de mi móvil; el número desconocido sigue llamando. —Llévame la botella al patio, por favor. —S-si, señor Moore. —Ella sigue mis pasos en la obscuridad. Paige va rápidamente detrás de mí con la botella de Whisky y una bandeja con hielos. La observo por última vez antes de coger la llamada. —¡Tío, no me vas a creer lo que ha pasado!—La voz de Ashton me retumba en los oídos junto con una melodía extraña. Parece que está en el punto exacto donde la discoteca tiene los parlantes; apenas y logro escuchar lo que dice. Me había alarmado un mogollón con su llamada. ¿Desde cuando Ashton tiene su número privado? Me cubro una oreja para oír mejor. –¿Qué coño? No te oigo una mierda, Ashton

