Hades Moore. —Bonito espectáculo... —Rubén me da la espalda sobre la silla giratoria. Con una sonrisa torcida recargo mis hombros sobre su escritorio. ¿De verdad le pareció bonito haberme encontrado follando con Babi? Yo estaba encantado de ella. —Si fueseis mi hijo ya te habría sacado los ojos. —Pero no lo soy, ¿eh? —replico, aun sin despegar la mueca de mis labios. Rubén rebusca sobre un archivero que tiene en su oficina. Me ha traído aquí después que me encontrase con Babi... creo que ya saben de que forma. A ser sincero no me pone de nervios que quiera hablar conmigo, ya se que no es mi padre así que, no hay nada de que preocuparse. Él saca una carpeta extensa del archivero y la lanza sobre el escritorio, dirigiéndose hacia mí. –Abrelo. —Me ordena y yo acato en silencio. Son mucho

