Bárbara. Dicen que la curiosidad mató al gato. De cualquier manera eso solo es una palabra, una frase, un refrán. Yo prefería morir siendo un gato curioso que supo la verdad, a estar todo la vida pensando en lo que podría haber pasado, o las posibilidades de porqué no sucedió. Estaba furiosa. Furiosa con Hades. No tenía idea de que pensar, confiaba en él, confiaba plenamente en que él sabía lo que estaba bien y lo que estaba mal, confiaba en todas palabras de amor que me había dado durante los últimos meses. Luego, existía una parte de mí que después de haber visto los mensajes de Hades y haber escuchado una chica detrás de su llamada, me dijo; "¡Oh, no, chica! Te esta poniendo los cuernos..." Quizás sea demasiado pronto para pensarlo, o quizás solo este intentando negarme a mí misma sobr

