EMILIA Ver como me esperaba fuera del edificio luciendo malamente guapo y sexy por mi, fue una de las más grandes sorpresas que he tenido el último tiempo. No puedo decir que no me gusto, por que la verdad? ¡Me encanto! Quise reír, llorar y saltar a sus brazos en ese mismo momento, pero no podía. Mi conciencia me gritaba que no podía ceder, que debía castigarlo mucho más, que solo un día de indiferencia no era nada para todo lo que he sufrido por él estos años y si, tenía razón, así que me aguante. Aunque no negaré que estoy a nada de ceder para estar con él. ¿Por que es tan difícil amar a este idiota? Debería ser como esos protagonistas amorosos de las historias, de los cuentos de hadas donde sólo son felices. Pero no, me tenía que tocar el príncipe malvado que me hace sufrir

