Desde el incidente de Rodrigo, Elena había dejado de ser perseguida y vigilada las veinticuatro horas del día, habían pasado tres días en los cuales las demandas de Rodrigo fueron respetadas por el rey, en contra de la voluntad de éste, sin embargo; el muchacho tenía agallas y estaba dispuesto a morir de ser necesario y no estar bajo el control absoluto del monarca. Lord Monteverde y Adham no habían cruzado ni una sola palabra con Rodrigo desde entonces, en una señal de respeto a él y a sus demandas. Había ganado la batalla y había dejado en claro que no trabajaría al cien por ciento sino era con Eira. Los altos políticos terminaron cediendo a sus peticiones, pues era más importante tener agua de sanación para la guerra que una princesa muerta. El mundo se pondría de cabeza al regreso

